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domingo, 2 de agosto de 2009

La sociedad y los cambios en la ciudades

Muchas ciudades crecieron de una forma rápida y desordenada, sin ninguna planificación, lo que dio lugar a unos núcleos urbanos industriales superpoblados, insalubres y, a veces, tan contaminados que la gente tenía que ir a tientas en pleno día.

Además, a medida que se desarrolló la urbanización, se agudizó la separación entre las clases acomodadas, aristócratas y burgueses, que habitaban en los nuevos barrios, y los obreros y obreras, que se hacinaban en hileras de casas pequeñas y antiguas del centro urbano o de los nuevos barrios construidos en torno a las fábricas, sin servicios básicos y muy contaminados.

Con el tiempo, las ciudades se fueron reformando, y se instalaron sistemas de alcantarillado, pavimentado, recogida de basuras, iluminación, ventilación de las viviendas, etc. Otros problemas que comenzaron a preocupar ya en esa época fueron el abastecimiento de agua potable y la purificación de los ríos. Pero la desigualdad continuó.

Los campesinos europeos durante el siglo xix




A pesar de la industrialización, la mayoría de la población seguía siendo campesina. Había grandes diferencias entre unas regiones y otras:

  • En el norte y el oeste de Europa la mayoría de los campesinos eran propietarios y fueron incorporando máquinas y nuevas técnicas de cultivo.
  • En el sur de Europa, en las regiones latifundistas (Andalucía, sur de Italia), eran muy numerosos los jornaleros, campesinos a sueldo que cobraban un jornal escaso y tenían una vida miserable. En estas zonas las innovaciones de la revolución agrícola tardaron más en incorporarse.
  • En el centro y este de Europa los campesinos sufrían la peor situación y muchos siguieron siendo siervos hasta la segunda mitad del siglo XIX.

El número de campesinos fue descendiendo paulatinamente a lo largo del siglo XIX, ya que muchos emigraron a las ciudades en busca de trabajo.

Las condiciones de trabajo en una fábrica


Los trabajadores de las industrias del siglo XIX tenían que soportar unas condiciones laborales muy duras:

  • Los horarios eran excesivamente largos (más de doce horas, por lo general) y se prolongaron cuando se comenzó a utilizar la iluminación de gas.
  • La disciplina laboral era muy dura. Se castigaba con multa al que abandonara el trabajo por cualquier necesidad o al que hablara o silbara mientras trabajaba.
  • La inseguridad en el trabajo era total. El obrero debía poner un sustituto si caía enfermo; no cobraba los días perdidos y podía ser despedido sin ningún derecho. Por lo general, la fábrica no reunía las condiciones mínimas de higiene y salubridad. En las fábricas textiles, por ejemplo, el polvo de la materia prima producía enfermedades respiratorias.
  • El trabajo infantil constituyó el capítulo más degradante. Aunque las leyes fueron limitando la edad, el horario y el tipo de trabajo, no faltaron los abusos. En Francia, en 1841, la reglamentación laboral exigía que los niños tuvieran «al menos 8 años» y prohibía que trabajaran de noche. Los niños, por ser más sumisos y por cobrar un salario menor, constituyeron una mano de obra muy rentable.

Felipe Pigna - "La Segunda Revolución Industrial"

A partir del último cuarto del siglo XIX se produce en Europa un proceso conocido como Segunda revolución industrial que significará el triunfo del maquinismo y de la gran industria sobre la mediana y pequeña, el aumento de la producción y la expansión del mercado mundial de productos

A partir del último cuarto del siglo XIX se produce en Europa un proceso conocido como Segunda revolución industrial que significará el triunfo del maquinismo y de la gran industria sobre la mediana y pequeña, el aumento de la producción y la expansión del mercado mundial de productos.

Los ferrocarriles

Los grandes "motores" de esta Revolución fueron los ferrocarriles. La instalación de largas vías férreas proporcionó trabajo a miles de personas, al igual que la construcción de vagones y locomotoras que además demandaron el aumento de producción de los materiales con los que estaban construídos.
Inglaterra se especializó en esta industria y exportó trenes a todo el mundo. Los países compradores quedaban ligados a los fabricantes ingleses para la provisión de repuestos y personal técnico.

El Taylorismo

Las máquinas aceleraban el ritmo de producción y dejaban sin trabajo a muchos obreros, ya que lo que antes hacían diez trabajadores ahora lo podía realizar una máquina.
Esto multiplicó el desempleo. Pero además aparecieron métodos de trabajo como los de Frederik Taylor que proponían que cada obrero realizara una parte de una pieza en una cadena de montaje en un tiempo determinado.
Este sistema, llamado Taylorismo tenía como objetivo mecanizar el trabajo de los obreros y aumentar su nivel de producción.

El Fordismo

Una de las fábricas que adoptó el sistema Taylorista fue la Ford Motors Company de Ohio. En su fábrica de Detroit se armaron en la cadena de montaje los primeros Ford - T.
El dueño de la fábrica, Henry Ford, incorporó al Taylorismo un aspecto social. Decía que cada obrero de su fábrica debería ganar lo suficiente como para compararse uno de los autos que fabricaba.
Ford pensaba que los buenos sueldos garantizaban un aumento del consumo y el alejamiento de los obreros de las ideas revolucionarias. Había que incorporarlos al sistema como productores-consumidores-propietarios.

El Movimiento Obrero

El aumento de la explotación y la desocupación aumentó la movilización obrera y las huelgas que fueron dirigidas por los sindicatos socialistas y anarquistas.
Los socialistas, basados en las ideas de Karl Marx y Federico Engels, proponían el mejoramiento parcial del nivel de vida de los trabajadores a través de la acción partidaria y sindical, hasta llegar a una revolución que permita la formación de un estado dirigido por los trabajadores que haga posible una nueva distribución de la riqueza y termine con las desigualdades sociales.
Los anarquistas, seguidores de Proudhon y Bakunin proponían como método la acción sindical, no aceptando la acción política ni la existencia de estados a los que consideraban negativos en sí mismos porque siempre terminaban perjudicando a los trabajadores. Proponían la distribución de la riqueza pero no a partir de un nuevo estado. Pensaban que una vez derrotada la burguesía, no sería necesaria ninguna organización estatal.

La energía y las comunicaciones

El aumento de la producción llevó a la búsqueda de nuevos combustibles. El petróleo y la energía eléctrica permitieron crear nuevas máquinas y transportes más veloces impulsados por motores a gasolina o eléctricos.
La difusión del telégrafo y la invención del teléfono acercaron a las distintas regiones del mundo y aceleraron los negocios en todo el planeta.


Qué más?

Quedó formado en el Planeta un "mercado mundial" de paises dominantes que producían productos elaborados y países dependientes que producían materias primas.
Siempre fueron más caras las manufacturas, productos elaborados que los productos con los que estaban hechas. Esto dejaba siempre un saldo favorable para los países industriales que se expresaba en una dominación económica que terminaba siendo política.

Autor: Felipe Pigna.
Fuente: http://www.laangosturadigital.com.ar/v2/noticia.php?id_noticia=1343&origen=web

Imágenes sobre las revoluciones industriales